La Conferencia

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La Iglesia Metodista Pentecostal de Chile heredó las formas de gobierno y las doctrinas del Metodismo, movimiento que nace con los hermanos John y Charles Wesley en la Inglaterra del siglo XVIII.

Los Metodistas se agruparon al margen de la Iglesia Anglicana, pero no contra ella, de manera que las congregaciones de Europa organizaron una red de “sociedades” que se reunían anualmente para compartir el estudio de la Biblia, además de efectuar sesiones de carácter doctrinal y de instrucción.   Como no habían suficientes pastores anglicanos simpatizantes, los Wesley implementaron un programa de predicadores que requerían supervisión, educación y cuidado.   Estas sociedades se conocieron bajo el nombre de Conferencia.

Luego que las colonias inglesas de Norteamérica se constituyeran en nación (EE.UU.), las Sociedades Metodistas allí establecidas se convirtieron en la Iglesia Metodista Episcopal, de cuyo seno saldrían los misioneros que evangelizarían toda la costa del Pacífico, incluyendo Chile.

A principios del siglo XX se desarrolla en nuestro país (1909) un extraordinario avivamiento espiritual, que tuvo como líder natural al pastor norteamericano Willis Hoover K. de la Iglesia Metodista Episcopal en Valparaíso.   La hermandad porteña se empeñó en buscar el bautismo del Espíritu Santo, obrando éste sobre ellos con gran poder; lamentablemente las autoridades eclesiales del metodismo no entendieron esta espiritualidad, oponiéndose abiertamente.  Ante esta situación, Mr. Hoover renuncia a su iglesia natal y funda el 25 de mayo de 1910 la Iglesia Metodista Pentecostal.

La organización de la iglesia tuvo una estructura simple y sencilla.  Al no haber ningún otro organismo de carácter nacional fuera del Pastor Hoover, las dos congregaciones de Santiago y la de Valparaíso lo reconocen como su Superintendente General, comenzando  a celebrar reuniones pastorales de carácter espiritual más que administrativas.     En estos encuentros el Superintendente impartía consejos a los pastores locales, intercambiaba  testimonios e instaba a mantener vivo el fuego de pentecostés.    Además, tenía la atribución de ordenar y otorgar grados eclesiásticos a los siervos del Señor, confirmar la Junta Oficial y entregar el sacramento de Santa Cena.

A partir del año 1918, la Conferencia Anual comienza a realizarse cada año en una ciudad distinta, adquiriendo una mayor capacidad deliberativa.  Los acuerdos más relevantes se empezaron a publicar en el “Chile Pentecostal”, revista oficial de la Iglesia.

En la década del veinte, la Conferencia Anual ya se había transformado en la instancia superior de la Misión.  De hecho, en septiembre del año 1929, se constituye legalmente con el nombre de “Asociación de los Apoderados de las Iglesias Metodistas Pentecostales de Chile”, integrada por todos los pastores, más un representante de la Junta de Oficiales de cada iglesia local.   En el nuevo régimen legal, la Iglesia pasó a regirse por sus estatutos, reglamentos y acuerdos del Directorio, resultando la primera iglesia de tradición pentecostal en obtener la personalidad jurídica de derecho privado.   El Directorio instituido estuvo formado por seis de los pastores presbíteros más antiguos: Presidente, Víctor Pavez Toro; Secretario,  Willis Hoover Kirk; Tesorero, Manuel Umaña Salinas; Revisor de cuentas, Manuel Garcías Caviedes, y los Vocales, José Mateluna Berrios y Julio Rodríguez.

A comienzo de los años treinta, la Conferencia asigna a dos pastores como ayudantes del Superintendente Hoover, cargo para actuar en rotación.  El Pastor Víctor Pavez fue el primero en asumir la ayudantía y el Pastor Manuel Umaña, tomó su turno en 1930.

En esta época surgen dos posiciones al interior de la Iglesia, una de ellas es representada por el Pastor Umaña Salinas, quien -más adelante-, ocuparía el puesto de Superintendente General de la Iglesia Metodista Pentecostal, y por ende, Presidente de la Asamblea.

En la administración del Pastor Umaña, la Conferencia Anual comenzaba con un devocional de gracias a Dios, seguido de la acreditación de los delegados quienes cumplían una labor informativa acerca de las propiedades que representaban en las provincias.  A la vez, el Directorio entregaba su informe para ser aprobado.  Asimismo, los Pastores y “Obreros”, informaban del movimiento y adelantos habidos en sus respectivos campos pastorales.

Para una mejor administración y atención de la Obra, se agrupó a las iglesias según su ubicación geográfica bajo el nombre de “Distrito”.  El Pastor Umaña era el encargado de nombrar los distintos Superintendentes de Distrito, quienes debían velar por el cumplimiento de los deberes y la conducta ministerial de los Pastores, y de las Juntas de Oficiales a su cargo.  Los Superintendentes tenían el grado de presbítero y poseían la autoridad para administrar la Santa Cena.

En otros aspectos, en la Conferencia se detallaba la creación de los nuevos circuitos, se procedía al ordenamiento de los nuevos pastores, se consagraba a los pastores que ascendían de grado eclesiástico y se acordaba el lugar donde se celebraría la próxima asamblea.

Durante el tiempo que duraba la Conferencia se celebraban reuniones generales todas las noches, siendo muy concurridas y motivo de grandes bendiciones, y para la clausura se organizaba un gran desfile por toda la ciudad con sus estandartes.   Esta hermosa tradición prosiguió en los sucesores del Pastor Umaña, hasta nuestros días, bajo la administración  de nuestro Obispo Bernardo Cartes Venegas.

En sus más de 100 años de existencia, la Iglesia Metodista Pentecostal de Chile ha mantenido incólume su avance espiritual y material, siendo la Conferencia Anual la ocasión donde se reflejan estos logros y también el escenario donde se han enfrentado los embates, más bien de orden personal que dogmático, los que –felizmente- han pasado a la historia para experiencia, existiendo siempre unidad del Espíritu Santo, en lo que se refiere a creer y predicar las verdades contenidas en las Sagradas Escrituras.

LA CONFERENCIA EN EL ACTUAL ESTATUTO

El Estatuto que rige la Iglesia Metodista Pentecostal de Chile señala que son miembros de la Conferencia Anual: el Obispo, los Pastores Presbíteros, los Pastores Diáconos y los Pastores Probando, todos los cuales tendrán derecho a voz y voto en todas sus decisiones, sus principales funciones siguen siendo espirituales y administrativas, impartiendo las normas generales de doctrinas, unifica las relaciones internacionales e interdenominacionales, las actividades y funciones de los pastores y demás autoridades y miembros de la Iglesia.

La Conferencia es la única autoridad que puede otorgar las credenciales de ordenación de todos sus miembros, designar los Pastores Probando presentados por el Honorable  Presbiterio Mayor con la anuencia del Obispo Presidente, promover Pastores a los grados superiores de Diácono y Presbítero.  Además, tendrán por objeto resolver todo lo concerniente a la administración y disposición de los bienes de la Iglesia e impartir normas de carácter general sobre la situación económica y financiera de la Iglesia.  Ésta se reunirá una vez al año, en el lugar y fecha que el Honorable Presbiterio Mayor determine, debiendo asistir a ella la mayoría absoluta de todos sus miembros, mencionados en el artículo nueve de los Estatutos, quienes acreditarán su participación mediante el respectivo poder debidamente firmado.

La Asamblea será presidida por el Obispo Presidente junto con el H. Presbiterio Mayor y contará además con un Secretario y un pro Secretario elegidos en votación económica.  De las actuaciones de la Conferencia Anual se dejará constancia en un libro de actas que será firmado por el Obispo Presidente y el Secretario, este último durará en sus funciones por el tiempo que esté reunida la Conferencia.

El Obispo Presidente establecerá la tabla con las materias que se tratarán en la Conferencia, la que se dará lectura en voz alta, pudiéndose modificar algunos de sus puntos, o agregar los que se estimen convenientes, por la mayoría de votos de los asistentes.

La legislación eclesiástica de fe y orden, es función privativa de la Conferencia Anual y a ella corresponde resolver los artículos de fe y doctrina dentro de la Iglesia.

DE LA CONFERENCIA EXTRAORDINARIA

La Conferencia Extraordinaria opera de igual forma que la Conferencia Anual, la diferencia está en el objeto de la reunión, pues se cita para: La modificación de Estatutos; aprobar y modificar los reglamentos, analizar los manuales de procedimiento sean del Tribunal Eclesiástico, del Ministerio o de la Iglesia; elegir al Obispo Presidente y al Vicepresidente, entre otros.

La Conferencia será presidida por el Obispo Presidente y en caso de ausencia o enfermedad de éste, por el Vicepresidente.  En cada Conferencia extraordinaria se designará en votación económica y por propuesta del que la presida, al Secretario y  Prosecretario, quienes ejercerán dicha función solo mientras esté reunida la Conferencia.  Se levantará un acta de todo lo tratado en ella, la que será firmada por la persona que presida, por el Secretario y tres de los miembros asistentes, elegidos por la misma Conferencia.  Además podrán asistir sin derecho a voto, las personas que el Obispo Presidente invite a fin de informar sobre materias específicas de interés para la Iglesia Metodista Pentecostal de Chile.

Investigación hermano Pablo Villouta C.